La tentación de entrar en un piso de segunda mano en plena centro de una capital a buen precio es grande. Pero la duda nos asalta rápido. El inmueble ¿está rehabilitado? y de estarlo ¿la rehabilitación estará bien hecho? ¿o nos daremos cuenta dentro de unos años que no?
Lo mismo sucede con los pisos reformados.
¿Qué debemos tener en cuenta para asegurarnos de que todo está bien?
Como se nos cuenta en el artículo, lo primero, es concienciarse de que todo inmueble tiene defectos. Estos pueden ser estéticos o de pequeños defectos de obra, o desperfectos de otro tipo. Pero lo importante es saber discriminar aquellos que en un futuro nos van a acarrear gastos o derramas.

Asegurarse del
año en que se terminó la construcción es importante, ya que el asentamiento de los cimientos se desarrolla en los siguientes cinco años, en los cuales pueden surgir pequeñas grietas o fisuras, o rodapiés separados de la pared. Es conveniente no sólo buscar grietas en el interior del inmueble, sino también en su
fachada. Diferenciando las inclinadas (indican un asentamiento de los cimientos) de las verticales que pueden denotar un problema más grave.
No hay que alarmarse, por otro lado de las fisuras que aparecen en falsos techos o en la unión de particiones con pilares, que surgen de manera natural
por cambios de temperatura.
Ojo a las
humedades, ya que indican filtraciones en la cubierta, así como si aparecen manchas en las paredes indica problemas de drenaje. Es algo a tener muy en cuenta, ya que si bien es un problema comunitario, las consecuencias directas las sufre el propietario.
Un procedimiento muy sencillo a la hora de comprar la casa, es
abrir todos los grifos para comprobar que la fontanería no tenga oxidación,
encender todas las luces y
verificar los enchufes, para comprobar la instalación eléctrica (comprobando que la vivienda cuenta con los circuitos básicos) y
cerrar todas las persianas, para asegurarnos de su correcto funcionamiento y que no hay un problema de descuadre en las ventanas, así como
comprobar que todas las puertas cierran y abren correctamente. Un mal olor en los baños o en las cocinas, nos alertan de un problema con la instalación.
Estas pequeñas comprobaciones nos pueden ahorrar disgustos a la hora de adquirir una vivienda, y si aún así la vivienda presenta defectos, recordar que si ésta tiene
menos de 1 año desde su construcción, se puede reclamar al constructor defectos de acabados estando éste obligado a repararlo. Si la vivienda tiene
más de 10 años, se le puede reclamar al vendedor la reparación por vicios ocultos.