La picaresca española es legendaria y en el mundo inmobiliario no podía quedarse atrás.
La policía ha arrestado a cuatro personas que se dedicaban a firmar hipotecas usando de aval una finca de 45.000 metros cuadrados en Aravaca (Madrid) que en realidad no existía.

El plan estaba bien montado, con unas escrituras falsas y unas tasaciones también falsas se plantaban en las entidades bancarias, eso sí, en un coche de lujo, y pedían hipotecas desde medio millón hasta de cinco millones.
Cuando fueron detenidos salían de una de estas entidades.
Lo cierto es que por muy bien falsificados que estén los documentos una transacción así hace mucho ruido en el mundo inmobiliario y no debió ser demasiado complicado que alguien se diese cuenta de lo que estaba sucediendo. Máxime cuando, lo raro, es que no se intente hacer esto más veces.
Bueno, como si no fuese ya suficientemente difícil pedir una hipoteca, ahora los bancos mirarán más si cabe las solicitudes. Pues vamos apañados.
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