Mikhail Prokhorov, el famoso magnate ruso del níquel decidió un día comprar una de las mansiones más

caras del mundo situada en la costa azul francesa, valorada en 390 millones de euros.
Se firmó un contrato y depositó en concepto de arras unos 40 millones de euros, pero Mikhail se arrepintió, rompió el contrato y reclamo dichos 40 millones. Cosas de la crisis supongo.
La propietaria de dicha mansión no se quedó quieta y no sólo se negó a devolver los 40 millones, si no que además le llevó a juicio por incumplimiento de contrato.
El resultado para el magnate no pudo ser peor. No sólo pierde los 40 millones, si no que además el tribunal ha dictaminado que debe pagar en concepto de indemnización 1.5 millones. Y encima se queda sin mansión.
No es mucha cantidad para una fortuna que, según la revista Forbes, es de 9.500 millones de dólares, pero nadie negará que como mínimo el negocio ha sido desastroso.
Y es que a la hora de comprar una casa es muy importante conocer la legislación con la que se rige el proceso de compra-venta para evitar "disgustos" de este tipo. Probablemente nunca lleguemos a pagar semejantes cantidades en concepto de arras, pero cualquier cantidad, por pequeña que sea que perdamos en transacciones como esta son una tragedia.
Es esencial informarse usando guías como
esta, o consultando a un abogado.
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