Antes cuando se llegaba a la triste situación de tener un divorcio a las puertas, las partes, mal que bien, acordaban vender la casa y asunto arreglado.
Sin embargo, la situación actual no es la más idónea para vender, y menos cuando, en estas situaciones, la venta suele urgir aunque sea para dejar atrás tan desagradable situación.
Esto está generando que más de una pareja se piense dos veces el divorcio, ante la inseguridad económica que la situación arroja.

Si, encima hay niños, el asunto es mucho peor. Es el progenitor que tiene la guardia y custodia de los hijos el que, según la Ley del Divorcio de 1981, ha de disfrutar de la vivienda matrimonial, eso supone que en la gran mayoría de los casos, es el hombre el que debe buscar un nuevo hogar, mientras sigue obligado a compartir los gastos de la hipoteca.
Con estas perspectivas, la convivencia parece la mejor solución, sin embargo según señala la Asociación Española de Abogados de Familia, ésta no suele prolongarse más allá de los seis meses, y se termina vendiendo el piso por precios ridículos con el fin de quitarse semejante carga de encima.
Desde diferentes asociaciones se están haciendo peticiones al gobierno para que se considere la situación de muchos divorciados en aras a un cambio de ley, que permita sobrellevar mejor estas situaciones.
Sin embargo, mientras la situación continúe igual, se recomienda pactar de una manera equitativa los acuerdos, de forma que beneficien ambas partes.