
Este arquitecto de 70 años, fue decano del colegio profesional, catedrático de la Escuela y ha construido cientos de pisos en Madrid.
Su concepción sobre el espacio y la vivienda, le llevó a diseñar un inmueble respetando los 8 pinos que existían en el solar, o dar libertad a los propietarios para decidir donde colocar las ventanas.
Se queja amargamente que en en los años 70 tenían más oportunidades para construir, ahora sin embargo, las ocasiones para las nuevas generaciones de arquitectos son escasas, y aprovechan las que tienen para lucirse.
"Llenan el orbe de cafeteras galácticas" nos dice.
Aroca apostó por una vivienda funcional, coloreo los portales para que fuese más fácil referirse a ellos (vivo en el portal naranja, mejor que en el del fondo a la derecha), gastó en un buen ladrillo prescindiendo de mármoles y otros ornamentos superfluos.
"Lo importante de una vivienda es lo que no se ve"
Pero lo más asombroso, es que dio libertad a los propietarios absoluta en la configuración de sus vivienda, desde los azulejos del baño que se colocarían, hasta la disposición de las ventanas.
Nos quedamos con una última frase suya:
"A lo máximo que puedes aspirar como arquitecto es que a los pocos meses de hacer una obra parezca que siempre haya estado ahí"
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