Un mal bastante difundido en los hogares españoles es el de manejar con
cierta frivolidad nuestra instalación eléctrica
Cuando se presenta una avería
tendemos a ignorarla, o peor, nos dedicamos a
manipular de cualquier manera, interruptores, enchufes y cajetines eléctricos.
Pero las cifras están claras, según el
Instituto Nacional de Consumo, se producen en nuestro país
8.000 accidentes domésticos relacionados con la electricidad.
Aunque esto significa que son sólo el
0.05% de los accidentes que sufrimos al año, los percances con la electricidad suponen la
séptima causa de hospitalización en España.Nos avisa la
Plataforma por la Revisión de las Instalaciones Eléctricas, las casas con más riegos de accidentes son las anteriores a la redacción de la actual normativa vigente,
1973.
Estas viviendas, si carecen de la necesaria reforma, corren un
alto riesgo de padecer averías y demás contratiempos con la red eléctrica.
Pero aún hay más, las construidas entre 1973 y 1985 carecen de interruptor diferencial, dejando expuestos a sus ocupantes ante un problema eléctrico.

Pensar que estas reformas podemos abarcarlas nosotros solos con un manual de bricolaje es un error, común pero enorme. La reforma ha de hacerse por un electricista autorizado por la Dirección General de Industria y Energía.
Sin embargo
las instalaciones nuevas tampoco están exentas de problemas. Sobrecargas, cortocircuitos e incluso incendios; todo ello puede darse si la potencia contratada no se ajusta al consumo real.
Entonces ¿cuál es la potencia que debo contratar?
Lo normal en un hogar son
4.6 Kw, subiendo a
7 si se usa habitualmente lavavajillas, vitrocerámica y secadora.Si la vivienda cuenta con calefacción eléctrica deberemos pensar en
9 Kw.
Es bueno ser conscientes de que las zonas más peligrosas de la casa son la cocina y el baño, debiendo extremar las precauciones allí por la proximidad de fuentes de agua.
La regla de oro: Cuando se manipula la corriente o cualquier aparato eléctrico es tener las manos bien secas y no caminar descalzo o con los pies húmedos antes de utilizar, enchufar o desenchufar cualquier aparato.
En el caso de accidente de origen eléctrico,
se debe desconectar lo antes posible el interruptor general o, en su caso, desenchufar el aparato.
Sólo una vez la corriente desconectada se puede tocar a la víctima y se debe llamar al servicio médico cuanto antes.