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¿Todo está claro?" Con esta pregunta del notario suele
finalizar la contratación de un crédito hipotecario para la compraventa de una vivienda. Ese 'Sí, quiero' del nuevo propietario hipotecado tarda en fraguarse entre 30 y 60 minutos en la notaría que
pueden llegar a condicionar media vida del prestatario.
Notario, comprador, vendedor y banca componen la mesa en torno a la que se gesta la concesión del crédito y la consiguiente compraventa de vivienda.
La máxima seriedad se respira en el ambiente. Todas las partes son conscientes de
la gran relevancia que conlleva esta operación y, más aún, después del debate sobre las polémicas cláusulas hipotecarias que han puesto a las entidades financieras y a los notarios en el punto de mira: suelo, 'swaps',...
Seriedad que no siempre precede a la visita a la notaría. "
La hipoteca condiciona los próximos 20 ó 30 años de una persona y la gente sigue sin preocuparse demasiado por ello a pesar de los recientes problemas que han salido a la luz, como la cláusula suelo.
La inmensa mayoría sigue sin venir a leerla antes de la firma", declara Pedro Garrido, notario. Éste apunta que desde que la ley posibilita esta opción, hace 17 años, sólo recuerda que tres personas hayan ejercido este derecho en su despacho.
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