A principios de 2011, Vijay Govindarajan, un profesor de Economía Internacional en la Tu
ck School of Business en Dartmouth, Estados Unidos, publicó en la revista Harvard Business Review
la idea de crear una casa que costara 300 dólares -unos 213 euros- que sirviera para paliar el problema de acceso a la vivienda a las familias empobrecidas, unos 2.500 de millones de personas, según sus cálculos.
Lo que surgió como una reflexión personal de Govindarajan, considerado uno de los analistas más influyentes del mundo, se convirtió en un concurso. Así nació '$300 House Open Design Challenge', patrocinado por la publicación y el Rand Center de Energías Eficientes y Sostenibilidad de Estados Unidos.
El reto consistía en proyectar una vivienda resistente que no costará más de 300 dólares (213 euros). El premio: 18.000 euros para los ganadores y la posibilidad de ver su prototipo construido.
El diseño del californiano Joseph Sandy fue más allá y rebajó el coste a 100 dólares (71 euros).
"Tras estudiar las casas de los barrios pobres y las condiciones en las que esas familias viven, llegué a la conclusión de que
las limitaciones de espacio y coste, hacían clave la funcionalidad.
"
Busco una mejora más allá del ahorro de espacio. Con este diseño, podemos trasladar
seguridad y salubridad a estas comunidades. La finalidad de este proyecto no es construir casas para gente pobre, queremos crear casas y barrios donde una familia pueda vivir y prosperar en comunidad", prosigue Sandy. Para conseguirlo, sugiere que las
casas se distribuyan alrededor de un patio central donde se coloquen facilidades comunes como paneles solares, cocina solar, depuradora de agua y cisterna. Además,
cada casa estará equipada con una estufa y una lámpara LED, ambas alimentadas por energía solar.