
Desde los cruzados hasta la Segunda Guerra Mundial, Malta ha sido protagonista del sur de Europa.
Hoy, colmada de 'teenagers' que buscan aprender inglés sin nubes británicas, es el ejemplo de una labor extraordinaria de marketing turístico e inmobiliario, pues sus maravillas sobre el papel se reducen a muy poco al pisar su tierra caliza. Las cuatro islas se vuelcan en el turismo y sus bajos precios la convierten en una oportunidad de inversión a largo plazo, a salvo de los vaivenes españoles.
La gran afluencia de jóvenes estudiantes de inglés hace que la inversión nacional por excelencia de la isla sea la adquisición en propiedad de inmuebles para poner en alquiler, de hecho,
el 75% de su población posee mínimo una vivienda.El precio medio de un piso de entre 60 y 70 metros cuadrados oscila de 100.000 a 250.000 euros, siendo Sliema la zona más cara de Malta por ser el núcleo urbano mejor comunicado. El coste tanto de alquiler, como de compra, es directamente proporcional a la cercanía a la playa, cuyo adjetivo "rocosa" supone una gran decepción para el turista italiano y español que no suele repetir a pesar de una estancia bastante económica.
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