
Para ella, el interiorismo es el arte de "
dotar de personalidad a espacios impersonales" y califica sus trabajos como un "
traje a medida único". Es
Marisa Gutiérrez, una de las diseñadoras de interiores más reconocidas en el gremio y una de las caras más conocidas de su profesión en televisión. Ha creado los hogares de multitud de famosos, principalmente futbolistas.
Grandes espacios que incluyen el destierro de los pasillos, mucha luz natural y máxima comodidad representan las principales cualidades de sus obras. Unos principios que, lejos de ser herméticos, siempre conjuga con las necesidades de las personas que van a habitarlas. "
El mejor sello personal, más allá de lo superficial, que se puede dejar en una vivienda es que el propietario te recuerde siempre y vuelva a contratarte", afirma la madrileña, que presume de haberse convertido en amiga de la gran mayoría de sus clientes.
Gutiérrez, amante de la creatividad, califica su labor como "muy gratificante" y "en continua evolución", tanto desde el punto de vista profesional como personal. "Cada día y con cada cliente aprendo cosas nuevas. No paro de crecer. Al igual que su mundo, que no cesa de adelantar tendencias, como la moda", señala.
Además, recalca que el interiorismo está ligado a la belleza. Una idea que le atrae y a partir de la que construye su camino profesional a seguir: "Que lo bonito sea práctico y que lo práctico guste".
Sobre esta premisa pudiera asentarse el reconocimiento social que han obtenido los interioristas en los últimos tiempos. "
Gracias a Dios, ahora se nos considera como auténticos profesionales y se nos valora", declara Gutiérrez. También destaca la mayor confianza que cada vez más se deposita en el diseñador. Unos avances que también conviven, según Gutiérrez, con el lastre del sector: "Los interioristas aficionados", asegura. "Todos estos hacen daño al resto, sobran", denuncia sin titubear.