
Gas Natural Fenosa
tiene planes nuevos para la Ribeira Sacra. Esta nueva intervención de la compañía no se refiere a más aprovechamientos hidroeléctricos, sino a
una reutilización de los recursos ya construidos y que son parte del paisaje más emblemático del interior de Galicia desde los años 50.
En realidad, Fenosa llegó a la encrucijada de caminos de Os Peares, aldea perteneciente a cuatro municipios diferentes, en el año 1949 y finalizó la central hidroeléctrica en 1955, operativa ya desde 1953. En una época de fervor por la construcción de embalses y cuando todavía los valores ambientales se desconocían, los fundadores de la compañía, con Pedro Barrié de la Maza al frente, vieron enormes posibilidades en los ríos Miño y Sil.
Pronto empezaron a utilizar toneladas de cemento y hormigón para levantar saltos que producen luz y continúan totalmente operativos. Y además
llegaron los poblados, unos asentamientos que se convertirían en la vivienda de todos los empleados de la eléctrica. Las casas se levantaron en las laderas de las montañas en un tiempo récord. Todas están, y continúan agrupadas, diferenciándose del resto de construcciones tradicionales gallegas.
En los poblados, auténticos refugios,
había iglesias, piscinas y parques infantiles para los empleados y sus familias. Lejos de pretender una integración en el paisaje y con el paisanaje, se convirtieron en verdaderas fortalezas inexpugnables para parte de la población que ambicionaba formar parte de ese 'selecto' club. En la actualidad,
50 años más tarde, permanecen levantadas pero abandonadas. Un paseo por la zona permite ver viviendas de distintos tamaños sin ventanas, con muebles destartalados e incluso zonas de juegos con toboganes y columpios para niños y niñas ya oxidados. Lo único que permanece en buenas condiciones es una iglesia cerrada a cal y canto.
La empresa destaca que "r
atifica su compromiso con el desarrollo del conocimiento" en Ourense y Galicia con esta iniciativa. También se compromete con la sostenibilidad y la eficiencia energética, incide, ya que el centro estará dotado "de la última tecnología", para promover y optimizar el consumo de energía en las instalaciones mediante sistemas de control de iluminación y de climatización con energías renovables.
Al margen de lo que tenga la operación de propagandístico, lo cierto es que
conlleva un importante desembolso económico y la recuperación de construcciones abandonadas, ejemplo del mejor feísmo y de una colonización consentida y hasta la fecha poco rentable.
El proyecto de Gas Natural Fenosa
fue saludado por todos los sectores sociales, económicos y políticos, incluso por los ecologistas, habitualmente enfrentados a las eléctricas. La empresa hizo desaparecer de los titulares su relación con los aprovechamientos eléctricos, las dudas sobre si las obras de Belesar perjudican o no al entorno de una iglesia románica, Santo Estevo de Ribas de Miño (Chantada) o los problemas del caudal del Miño para la navegabilidad del catamarán. Quizás la clave está en la razón que apuntan los vecinos y los ayuntamientos es que "esta vez vienen para quedarse".