
La figura del "pocero" se ha convirtió, en los últimos años de la burbuja inmobiliaria, en un personaje asociado con la construcción de viviendas masiva y era sinónimo de enriquecimiento rápido y copioso. Pero había dos poceros.
El "pocero malo", Francisco Hernando, responsable del desierto que fue El Quiñón, en Seseña; y el "pocero bueno", José Moreno, constructor de algunas promociones sociales, que se hizo famoso cuando intentó levantar en Fuenlabrada viviendas a bajo precio, pero cuyas intenciones se vieron frustradas por falta de financiación.
Ahora, José Moreno, vuelve a la carga cerrando acuerdos con otras promotoras para construir 192 viviendas en Fuenlabrada y otras 60 en Pinto.
250 jóvenes de la cooperativa obtendrán una de estas viviendas, de las cuales aún quedan unas 15 viviendas libres de tres habitaciones y trastero que todavía buscan dueño a precios de unos 90.000 euros.
Compartir o enviar
Denunciar