
Los bancos españoles están enfermos y la enfermedad tiene forma de lastre inmobiliario. Esto se traduce en
176.000 millones de euros en activos tóxicos.
El efecto es en cadena,
afectando también al mercado inmobiliario, pues, mientras los bancos no suelten ese lastre el sector es incapaz de recuperarse.
La salida al problema para los promotores inmobiliarios
es crear un 'banco malo' que saque los activos tóxicos del balance los bancos y colocarlos en una entidad en la que aislarlos para, una vez reestructurados, volver a ponerlos en el mercado cuando convenga.
En Alemania ya podemos
encontrar un antecedente similar que permite actuar desde un marco europeo que permita la compensación de tomar una medida semejante.
En cifras, l
a cantidad puede haber entre 140.000 y 150.000 millones de euros de deuda en manos de los bancos, que con los vencimientos del primer semestre de 2013 llegarían a los 160.000 o 170.000 millones de euros,
prácticamente el montante calculado de activos tóxicos en los balances de la banca.
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