
Las viviendas son cada vez más pequeñas y los espacios más reducidos, la pregunta en seguida resulta obvia ¿
dónde metemos los muebles?
Con una distribución inteligente,
podemos ahorrar hasta un 20% de campo visual y colocar cada cosa perfectamente en su sitio.
En el vestíbulo, debemos ser cuidadosos con la distribución y el diseño, ya que es la primera pieza de la casa que se ve. Una consola y un espejo son indispensables.
Al llegar al
salón, las estanterías de obra son una opción popular, permitiendo además acomodar rincones de lectura en los huecos del radiador.
Las sillas y mesas plegables son las reinas
del comedor, ya que además de ahorrar espacio, sirven como juego de escritorio. Podemos unir cocina y salón, para dar mayor sensación de espacio y desarrollar un diseño coherente manteniendo uniformidad en el estilo decorativo.
En la cocina, los armarios hasta el techo son perfectas alacenas. De tener espacio, una isla nos ganará mas hueco y será mucho más práctica que una cocina convencional. Podemos completar el conjunto con puertas de cristal y azulejos de colores claros.
El minimalismo debe estar presente en cada hueco
del dormitorio, ausencia de excesos decorativos y de muebles auxiliares prescindibles. Las camas canapé son una buena opción para guardar sábanas, colchas, nórdicos.
Por último,
el baño, con azulejos panorámicos o rectangulares agrandan visualmente la habitación. Las paredes por encima del umbral suelen estar vacantes, con una pequeña obra podemos situar a esa altura estanterías de almacenaje. Lo mejor es cambiar la bañera por una ducha.