Mukesh Ambani, el noveno hombre más rico del planeta según la revista Forbes, ha dedicado tres años y nada menos que
1.000 millones de dólares en construirse una majestuosa casa de 27 plantas en el centro de Mumbai que nunca estrenará.
Una "modesta" vivienda con 173 metros de altura -con tres helipuertos, seis plantas de aparcamientos con capacidad para 150 vehículos, cines, gimnasios, zonas deportivas y un enorme salón de baile.
Pero , ¿por qué no va a estrenar jamás semejante palacio? sencillo, por mala suerte.
El edifico no fue construido de acuerdo a las exigencias
del Vastu Shastra, parecido al Feng Shui hindú, y tanto Ambani, como su mujer y sus hijos, se niegan a trasladarse a un edificio que podría atraer las desgracias al no estar correctamente conectado con el universo, según los preceptos de su religión.
En un país donde la
mayoría de personas viven con apenas dos dólares al día, la construcción fue ampliamente criticad por su excesiva pomposidad.
Según parece,
a este edificio gafe le espera un próximo final. Se especula con que Ambani habría solicitado ya los permisos de demolición, aunque ni el empresario ni ninguno de sus portavoces lo han confirmado.
La intención del millonario hindú sería iniciar inmediatamente otro proyecto de mansión, en esta ocasión siguiendo
al pie de la letra los preceptos del Vastu Shastra, con la que competir con otros millonarios por tener la casa más grande y más alta del país.