Cucarachas y roedores son dos de los visitantes más desagradables que un inmueble puede llegar a recibir, pero también los más habituales.
No obstante
es fácil evitar su aparición y que se asienten en el lugar.
Las plagas se producen por las conexiones con el suelo y subsuelo, a través de sumideros, cables o tuberías. Por ello los técnicos siempre
comienzan su inspección por los contadores, cuartos de basuras, patios o calderas.
Pero nosotros también contribuimos a su aparición. La cucaracha alemana, por ejemplo, habitual en cocinas y baños, llega a las casas con la compra de alimentos.
Una vez en la vivienda, se acomodan en los huecos más tranquilos, como bajo el fregadero.
La clave está en la prevención, ya que es la única manera de evitar las condiciones que favorecen su entrada, anidamiento, proliferación y diseminación".
Para volver a evitar una nueva plaga existen diferentes métodos (químicas, no químicas o una combinación de ambas, que suele ser lo más habitual) y suelen ser lo suficientemente efectivas como para poder olvidarnos durante un tiempo largo, sino para siempre, de estos indeseados inquilinos.
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