
La crisis abre las puertas a la inversión extranjera y lo hace además
con un regusto al todo vale. Eso es al menos
lo que ha debido pensar un ciudadano chino, millonario, que ha pretendido comprar un pedazo de terreno soberano islandés.
Huang Nubo, el empresario que intentó
comprar 300 kilómetros cuadrados de la nórdica isla para desarrollar un complejo de ecoturismo, y que ha tachado la negativa islandesa de "pueblerina".
Huang, pretendía desembolsar unos
6 millones de euros por la compra de ese pedazo de isla, rica en recursos naturales y con una posición estratégica para el transporte marítimo.
El empresario ha denunciado
la doble moral europea, que demanda la inversión de capital chino en su mercado, pero que ha bloqueado en más de una ocasión este tipo de transacciones y advierte a sus conciudadanos que se piensen dos veces el aportar dinero sin informarse antes del entorno sociopolítico.
El Ministerio del Interior de Islandia informó el sábado de que
el rechazo de la venta de terrenos se debía a que "es imposible ignorar las enormes dimensiones" del área que Huang quería comprar y agregó que "no existen precedentes para que una parte tan grande de las tierras de Islandia queden bajo control extranjero".
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