
Ya se ha dicho en muchos congresos de arquitectura,
el botijo es alta tecnología y es digno de replicarse en otros ámbitos de desarrollo.
Le ha tocado el turno a
una vivienda inteligente que emula el efecto de un botijo para regular la temperatura de las habitaciones y para ahorrar energía.
Los artífices de este curioso inmueble, han trabajado desde las escuelas de arquitectura de Sevilla, Málaga y Granada y la Politécnica Superior de Jaén. Han bautizado
el proyecto como Patio 2.12.
¿Cómo lo han hecho? recubriendo la pared exterior con una cámara de aire con cerámica, que tiene
unos canales en su interior que produce un riego por goteo.
Al enfriarse la cerámica, ésta transpira y enfría la fachada.
En invierno, ese cerramiento cerámico acumula calor en la cámara de aire y se detiene el sistema de riego.
La casa se estructura al rededor de un patio techado con una capa de vidrio.
El agua usada para refrigerar la fachada, procede de la utilizada por los ocupantes en electrodomésticos o el baño, que tras ser depurada con distintas capas de plantas naturales y materiales como la arena o la grava filtra este agua "gris" para su posterior aprovechamiento para usos secundarios.
Los techos poseen placas solares inclinadas que generan el triple de energía de lo que necesita una familia media.
Esta sobreproducción se almacena en baterías para disponer también de energía en los momentos del día con menos sol. Finalmente, un sistema domótico controla la aclimatación y aconseja el momento óptimo para usar un eñectrodoméstico.