
El peor año para el sector inmobiliario se acaba.
Las estadísticas hablan por sí solas y los números son irrefutables.
En 2011, tan sólo se pondrá el primer ladrillo de menos de 60.000 casas libres.
Mirando hacia el futuro, este registro parece que seguirá caminando a la deriva. Durante los
10 primeros meses de 2011 se han firmado escasamente 68.264 visados para obra nueva residencial,
un 10% menos que en 2010.
Y si a menos visados, menos viviendas iniciadas; a menos viviendas iniciadas, menos viviendas terminadas. Éste superará, aunque no por mucho,
las 100.000 unidades (hasta septiembre, 90.867) -varios miles colean aún de aquellos maravillosos años del sector-. Lejos quedan ya los dígitos que rozaron las 600.000 de 2006 y 2007.
Tras estos balances negativos de l
a construcción residencial está el parón del motor del sector: las compraventas. Lastradas por la crisis económica y la sequía de crédito, el número de operaciones en
2011 superará ligeramente las apenas 300.000 (240.673 hasta septiembre).
Casi 200.000 menos que en 2010, curso en el que el mercado remontó el vuelo incentivado por las medidas fiscales, y a años luz de su cima alcanzada en 2006: 955.186.
Además del mercado de compraventas, otro gran mercado que ha sufrido y
sufre el pinchazo de la 'burbuja' es el hipotecario.
Se ha pasado de firmarse 1.342.171 préstamos sobre viviendas en 2006 a 334.421 de enero a septiembre de 2011. Es decir, el dato rondará los 400.000 en el cómputo de 2011. Otro nuevo suelo al que caerá el sector inmobiliario.
En 2011,
el valor de las casas, según datos de Fomento, ha bajado un 5,2% con respecto a 2010. Así, el coste del metro cuadrado se ha situado en 1.729 euros -el listón más bajo también de la serie histórica- por los 1.825 de un año antes.
En total, desde el máximo de 2007 (2.085 euros), la vivienda se ha depreciado con el pinchazo de la 'burbuja' un 17%.
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