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Cuando las entidades crediticias, promotores y propietarios
son reacios a devaluar sus activos para dar salida al stock de viviendas sobrepreciadas, existe un modelo hipotecario que pretende
rebajar las hipotecas sin bajar los precios.
Se conoce como el
hipoteca suiza al modelo que, paradójicamente, consiste en duplicar el número de hipotecas por vivienda. El banco concede una hipoteca por una cantidad de hasta el 65% del valor de la vivienda, que se amortiza como un préstamo normal, y
una segunda hipoteca, de la que solo se pagan intereses de carencia, y que se mantiene hasta que el propietario lo desea o hasta que se produce una nueva transmisión de la vivienda.
Esta segunda hipoteca, que nunca se paga, tiene unas condiciones más ventajosas que una hipoteca normal, pues sus condiciones son similares a las de un plan de pensiones, cuyas aportaciones son las cuotas de carencia y al que solo puede accederse 5 años antes de la jubilación, con el objetivo de pagar el préstamo de una sola vez.
Vamos a verlo con un ejemplo. Para compar un piso de 300.000 euros, pagaríamos 60.000€ de entrada correspondientes al 20%. El banco concedería una hipoteca por las 2/3 partes del resto, de 160.000€, por la que pagaríamos las cuotas normales. Por los 80.000 que faltan, se concedería otra hipoteca por la que solo se pagarían intereses hasta una nueva transferencia o justo antes de la jubilación.
Con este sistema
se consigue una reducción del importe de las cuotas de alrededor de un 15%, según cada caso. Una vez se ha amortizado la primera hipoteca, se pagaría una renta correspondiente al segundo préstamo.
Para que este sistema tenga buena acogida,
haría falta un cambio de mentalidad, ya que hasta que se decida pagar el segundo préstamo la propiedad sería 'compartida' con el banco. Característica que ha dado a las hipotecas a la suiza el sobrenombre de hipotecas que nunca se pagan.
¿Te acogerías a este modelo de hipoteca?
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