Principalmente es una vivienda en la que el constructor, a la hora de vender, se compromete a no superar un precio fijado por la administración, que normalmente está muy por debajo del de mercado.
Por lo demás, el comprador debe asumir una normativa de uso y una especial política de venta ya que si el comprador, decide revender la vivienda ha de cumplir las condiciones que le dicte la Administración (plazos de venta y precio).